De Alfonso Rotolo ya hemos hablado con un producto particular Vola Lontano vino spumante, probablemente único en su género; ahora en cambio estoy a punto de describirles un vino típico campano: el Aglianico.
¡Como Vola Lontano, este producto también tiene que ver con el vuelo!
Antes de entrar en los detalles del néctar en sí, me gusta contar cómo fue elegido y por qué, ya que considero que la compra de ciertas cosas, sobre todo el vino, son momentos emocionales al igual que el momento en que el objeto de la compra es utilizado y en este caso bebido.
Adoro elegir un vino y me gusta hacerlo pensando en las personas con quienes voy a compartir el placer de la degustación; adoro comprar el vino en la misma enoteca porque dentro hay un personaje particular, alguien que decide el surtido en base a la calidad de los productos, a la seriedad de los productores, pero sobre todo a la impresión que estas personas le causan.
Esta persona no gusta de tratar productos comerciales y prefiere aconsejar y hacer descubrir a la gente pequeños tesoros, a menudo a precios módicos.
¡Como con un médico o con un técnico, hay que tener confianza!
Sin querer comprar nada en particular, le pido algunos consejos dejando caer pequeñas pistas útiles para ayudarle a comprender el menú del día, las personas en la mesa, el deseo de comprar un vino campano.
Muchos en la zona no tienen productos de Alfonso Rotolo, algunos lo consideran un poco presuntuoso (según ellos) por su política de precios; mi enoteca lo adora, y cada vez ensalza sus cualidades humanas y su seriedad productiva.
Entre las muchas propuestas y consejos elijo "Le Ghiandaie" cosecha 2010, un aglianico 100% afinado en barriques y luego en botella.
El vínculo con el vuelo está precisamente en el nombre: la ghiandaia es en efecto una raza de pájaro perteneciente a la familia de las Corvidae, presente en Europa pero sobre todo en algunas zonas de China (¿será un presagio de exportación para Alfonso?).
Un vino que nace en el Cilento que, como todas las "botellas" de Rotolo, proviene de una variedad cultivada en Guyot con bajo rendimiento.
Un color rojo rubí, aromas florales que se entrelazan con el perfume de frutos rojos y sotobosque en una interesante composición muy armónica.
Frutos del bosque, amarena, cítricos, clavel silvestre, son muchos los aromas identificables.
En boca muestra enseguida la fuerza de sus finos taninos que ayudan a limpiar la boca de la jugosidad de la carne roja recién deglutida, manteniendo al mismo tiempo una excelente acidez.
Se percibe la influencia del barriques, que educadamente enriquece el vino y lo potencia, pero no estamos ante un "vino del carpintero".
¡Una vez más el vendedor ha dado en el clavo!
Con sus 8-10 euros de precio es sin duda un vino para volver a comprar y tener listo para usar en nuestra cantina, sobre todo por el hecho de que su calidad y su cuerpo le permitirán con certeza un buen envejecimiento adicional.





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