En el pasado hemos degustado diversas expresiones de Fiano d'Avellino, uno de los vinos de excelencia de la Campania y del país entero. Es producido con frecuencia por pequeñas bodegas rurales como la Azienda vitivinicola Colli di Lapio, dirigida por Clelia Romano. Precisamente el Fiano d'Avellino 2009 de Colli di Lapio había sido reseñado en Wine at Wine, cuando fue degustado en maridaje con un risotto alla zucca.
La bodega Colli di Lapio fue creada en la primera mitad de los años 90 del siglo pasado. Está situada en la antigua masería familiar en contrada Arianiello, pequeña fracción del municipio de Lapio. Este pueblo irpino, situado a unos 550 metros sobre el nivel del mar, se caracteriza por un clima seco y ventilado, por una excelente insolación estival y por las fuertes oscilaciones térmicas. Y, en términos más generales, por ofrecer condiciones óptimas para el cultivo de la vid. Tanto es así que Lapio representa el principal centro del área del Fiano di Avellino, entre los 26 municipios de la Irpinia donde está permitida la producción de este vino. Y Arianiello debe considerarse como un auténtico grand cru para el Fiano d'Avellino.
Las uvas provienen de viñedos propios con orientación noroeste, plantados hace unos veinte años. El suelo está compuesto por margas arcillosas mezcladas con areniscas sobre un esqueleto calizo. El sistema de conducción es en espaldera y el viñedo presenta una densidad de plantación de aproximadamente 2.500 cepas por hectárea. El viñedo se cultiva de manera sostenible, aplicando los principios de la defensa integrada. La vendimia, que prevé una cuidadosa selección de las uvas, se realiza a principios de octubre procurando que el rendimiento sea siempre contenido, sin superar nunca los 80 quintales de uva por hectárea.
En bodega, el Fiano se elabora en depósitos de acero inoxidable. Tras una maceración sobre hollejos de 2-3 días, el vino fermenta durante unos veinte días a una temperatura controlada de 16°C. El Fiano afina siempre en acero durante el invierno y, tras 4-5 trasiegos, se embotella donde reposa algunos meses más antes de ser comercializado.
Desde un punto de vista analítico, el vino se caracteriza por casi 7 g/l de acidez y por un extracto seco que supera los 23 g/l. La graduación alcohólica es de 13,5°.
Pasemos a la cata.
Fiano d'Avellino 2014
El vino se presenta con una vestimenta de color amarillo pajizo intenso, vívido y cristalino. Nariz variada y compleja que ofrece un interesante abanico olfativo. A los delicados aromas florales de acacia, pronto se suman los más intensos frutales, con un albaricoque en primer plano al que siguen el melocotón amarillo, los cítricos y trazas de piña. A continuación, notas de tilo y menta para cerrar con matices de piedra de sílex y almendra amarga. Paladar pleno y coherente con el olfato. Suntuoso y rico en materia, destaca la vehemente frescura y la mineralidad, claros indicios de una segura capacidad evolutiva del vino que, por cierto, ya hemos experimentado en el pasado con satisfacción. Gran profundidad y larguísima la persistencia gustativo-olfativa que se caracteriza aún por regusto a almendra.
Aunque por el momento es muy joven y austero, el vino ya es armónico y se caracteriza por la elevada acidez y por la riqueza y complejidad de los aromas. Un vino emocionante, que confirma las impresiones que habíamos tenido al degustar el 2009 en maridaje con el risotto alla zucca.





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