Corte Normanna, sociedad agrícola de gestión familiar, cultiva una superficie total de veinte hectáreas, dieciocho de las cuales están plantadas de viñedo y el resto de olivar.
La empresa tiene su sede en Guardia Sanfromondi, en la provincia de Benevento, y produce siete tipos de vino prestando especial atención a las variedades autóctonas de la zona; Aglianico y Falanghina son los pilares fundamentales de Corte Normanna;
Longobardos, samnitas o romanos, el origen del núcleo urbano no está aún del todo claro.
Tras los longobardos llegaron a la zona los normandos que, en la segunda mitad del siglo XII, dieron nombre al pueblo, el cual permaneció bajo su dominio hasta la llegada de los suabos y luego de los angevinos, sucesivamente expulsados por los aragoneses.
El nombre del lugar deriva de los Sanfromondo, familia de probable origen normando y promotores de la construcción del antiguo castillo del lugar.
Desde 1997 la empresa produce botellas etiquetadas en las que parece haberse encerrado algún rayo de sol.
En un día primaveral, pero con un clima netamente invernal, tuve la ocasión de beber Tre Pietre 2001, un Aglianico galardonado con los 4 racimos de la guía "Duemilavini 2006" a cargo de la AIS.
Decidí comprarlo precisamente por su origen: Guardia Sanfromondi es un lugar bastante conocido a causa de la procesión de los battenti, ¿sabéis de qué se trata?
Cada siete años se repite este raro ritual que comienza el lunes siguiente al Ferragosto, durante el cual, en honor a la Asunción, algunos fieles, los battenti precisamente, desfilan encapuchados sosteniendo en la mano izquierda un crucifijo y una estampita de la Asunción.
El sayal blanco, abierto por delante, es el atuendo típico que adquirirá el color rojo a causa de la tremenda penitencia; los battenti, de hecho, reciben ese nombre porque "golpean" el pecho con la "spugna", un trozo de corcho circular lleno de alfileres cuyas puntas sobresalen para causar dolor.
¿El desinfectante? ¡Vino blanco, por supuesto!
Y ya que estamos hablando de vino, volvamos a nuestro Tre Pietre, un néctar muy agradable, con su potente rojo intenso y un olfato pleno y persistente hecho de aromas de frutos oscuros y regaliz.
Fácilmente identificables la ciruela pasa y la mora, ¡la nariz promete mucho!
Taninos bien presentes y definidos pero al mismo tiempo refinados, aromas típicos de la crianza en roble (aunque no estamos ante un "vino de carpintero") lo convierten en el acompañante ideal de una parrillada o de una tabla de quesos curados.
Un vino de personalidad, ¡destinado a vivir mucho tiempo! Nacido gracias al amor de los hermanos Falluto, que han dado vida a esta interesante realidad campana, importante pero, por fortuna, sin hacer concesiones a las lógicas puramente comerciales.
Bebido entre las montañas abruzesas, confieso que no me arrepentí de haberle hecho recorrer unos cuantos kilómetros. No tiene nada que envidiarle a un Montepulciano (¡aunque el tipo de vino sea sustancialmente diferente!)
La relación calidad-precio es bastante buena: unos 10-15 euros por un vino que podrá dar placer incluso a los paladares menos expertos.
"Nuestro objetivo ha sido y será siempre el de dejar que las variedades locales se expresen al máximo."





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