Amo el fiano.
Un blanco importante, complejo, capaz de envejecer.
Me gusta Pietracupa: una bodega nacida por casualidad, de forma espontánea del simple amor por el vino, que con el tiempo ha evolucionado y ha sabido construir, tener paciencia y lograr poco a poco productos de excelente nivel.
Las hileras de viñas de la bodega se encuentran en la colina de Montefredano, donde el terreno es arcilloso y calcáreo: el hábitat ideal para el fiano.
Apegados a la tradición y atentos a lo que la naturaleza nos ofrece, los de Pietracupa ya han recibido importantes reconocimientos también a nivel internacional.
Hoy estoy curioso: me proponen un vino joven, incluso jovencísimo; ¡probémoslo!
Fiano d'Avellino 2013, color amarillo pajizo intenso y brillantísimo.
En nariz fruta blanca algo verde y flores claras.
En boca acidez, mucha acidez, que me hace pensar en una vendimia ligeramente adelantada de forma voluntaria. Un vino muy mineral, intenso y bastante largo.
La acidez deja poco espacio a todo lo demás, lo cubre: pero atención, no estamos hablando de un vino malo, sino de un prometedor joven que de mayor se convertirá en un buen mozo espléndido.
Un vino con potencial, agradable ya ahora pero sin duda espectacular si tenéis paciencia con él. Tratadle como un talento al que esperar y mimar con las precauciones oportunas: comprad algunas botellas y guardadlo en bodega unos años, estoy seguro de que no os arrepentiréis.
Yo en cambio me he arrepentido: el 2012 ya está agotado y no he guardado ni una sola botella; ¡no cometeré el mismo error!
Hoy lo compráis a buen precio, en torno a los 10-14 euros en enoteca; vale la pena apostar por los jóvenes que seguramente sabrán darnos las satisfacciones justas con el paso del tiempo.





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