En este sitio solo se habla de uva. Principalmente de vinos y variedades, pero hoy queremos informaros sobre algo menos conocido: el aceite de semillas de uva, mejor conocido como aceite de vinaccioli.
En un momento histórico en el que se habla mucho del aceite de palma y del aceite de oliva, con el escándalo de la xylella primero y con la maniobra europea que perjudica al made in Italy favoreciendo a un país extraeuropeo; se escucha frecuentemente sobre distintos aceites con efectos beneficiosos de diversa índole.
Los vinaccioli, como se llaman las semillas contenidas en los granos de uva (5-6 por baya), pueden "aportar" aproximadamente un 15-16% de aceite y son, evidentemente, un subproducto de la elaboración del vino.
La composición del aceite de vinaccioli
El aceite de vinaccioli está compuesto por un 8% de grasas saturadas, un 15% de monoinsaturadas y un 70% de ácido linoleico poliinsaturado (Omega 6).
La principal característica nutricional está ligada al elevado contenido de ácido linoleico, un ácido graso esencial, y al contenido de polifenoles. Este aceite en particular se deteriora, perdiendo gran parte de sus propiedades, si entra en contacto con fuentes de calor, por lo que conviene conservarlo en un lugar fresco, alejado de la luz y de fuentes de calor, y utilizarlo evidentemente en crudo. Paradójicamente, este producto se evapora a temperaturas muy altas y, por tanto, puede usarse en recetas de cocción prolongada, aunque pierde buena parte de sus antioxidantes.
El uso en cocina y cosmética y los efectos beneficiosos
El aceite de vinaccioli también sería útil para reducir el colesterol en sangre y para proteger el sistema cardiovascular, siempre que se consuma en pequeñas dosis para evitar un exceso calórico y no excederse en el aporte de omega-6.
En cosmética se aprovecha su acción antioxidante, que previene el envejecimiento prematuro; sobre la piel también tiene propiedades astringentes, reafirmantes y estimulantes de la microcirculación capilar.
El aceite de vinaccioli se utiliza ampliamente en productos de belleza también gracias al hecho de que se absorbe con mucha facilidad.
Está indicado para combatir la celulitis, suavizar la piel, minimizar las ojeras, combatir las arrugas y el acné, como hidratante y como aceite de masajes.
En cocina es recomendable usarlo para las frituras, dado que no produce agentes cancerígenos (aunque al calentarlo, como se mencionó anteriormente, pierde algunas de sus propiedades).
En resumen, el aceite de vinaccioli:
• reduce el colesterol malo, LDL;
• aumenta el colesterol bueno (HDL);
• previene la hipertensión y la obesidad;
• refuerza el sistema inmunitario;
• posee excelentes propiedades anticoagulantes;
• combate el estreñimiento;
• es antiinflamatorio.
Sin embargo, hay que tener cuidado con el aporte calórico; el aceite de vinaccioli tiene un aporte muy elevado y contiene una gran cantidad de omega 6 que deben equilibrarse con otras sustancias; además, el producto se enrancia rápidamente si se expone a la luz y al calor. El aceite de vinaccioli es un ejemplo de reciclaje logrado: de residuo en nuestro mundo, el del vino, a producto muy apreciado (y costoso) en el de la cosmética y la alimentación.





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