Mientras hablaba con la hija de Marco Carpineti y degustaba sus vinos, se me acercó un chico joven, que tendría unos veinte años; simpático y sencillo, parecía entender demasiado para ser un simple aficionado. Mi mirada cayó sobre sus manos, mostraban esos rasguños, esos bultos y esas escoriaciones típicas de quien se esfuerza en el campo. En ese momento le hice la clásica pregunta y con acento lazial me dijo ser el hijo del propietario de la Cantina Stefanoni y me invitó a probar sus vinos.
"Somos yo, mi padre y un obrero que de vez en cuando nos echa una mano"; su actividad comenzó en los años 40 y ha llegado hasta hoy.
Hablando, entiendo la particular atención dedicada a la valorización del Roscetto o Rossetto Trebbiano Bianco y el deseo de destacar sin perder el vínculo con la tradición, buscando crear productos distintos a los de la mayoría de las bodegas laziales. A este respecto, por ejemplo, su Moscato Colle de' Poggeri es diferente a los de la zona, ya que resulta más aromático en nariz pero menos afrutado en boca respecto a otros productos de la misma categoría.
Ganas de hacer, de probar, de experimentar y crear, y también algún error debido a la inexperiencia; el Metodo Classico, por ejemplo, al ser servido genera una espuma intensa y luego el perlage no se aprecia en absoluto, prácticamente imperceptible a la vista. "Durante la refermentación en botella hubo una nevada que la bloqueó y el producto sufrió las consecuencias."
Degusté luego el Foltone, el Est! Est!! Est!!! Doc di Montefiascone producido por Stefanoni.
La historia del vino ya la contamos en el artículo relativo al mismo producto de Cantina Bigi, a la que añadimos la cita en la lápida de Johann Defugger: "Por el exceso de Est aquí yace mi señor Giovanni Defuk", que da a entender cuán fácil de beber es este blanco lazial.
Stefanoni ha interpretado el vino manteniendo alta la proporción de Roscetto, aproximadamente un 50%, combinándolo con un 25% de Trebbiano y de Malvasia; esto hace el vino más aromático y redondo. A la vista es de un pajizo claro con reflejos dorados, tiene aromas minerales pero también se perciben la piña, el plátano y la manzana; en boca es sabroso, mineral y equilibrado; ¡tengan cuidado porque podrían abusar de él! Un producto sencillo, de fácil bebida, agradable para acompañar comidas; ¡la acidez bien equilibrada lo hace muy refrescante!





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