Conservación de los "Restos de Vino"
En nuestra guía ABC del vino hemos hablado de conservación en la GDO, os hemos ayudado progresivamente en la lectura de la etiqueta y en la decisión, en la apertura del vino y en la elección de la copa adecuada; pero ¿qué hacer para conservar "los restos de vino"?
Nosotros en WineatWine estamos convencidos de que la mejor solución es siempre vaciar la botella, pero en caso necesario existen algunas precauciones que tienen como objetivo "alargar la vida" de un producto ya abierto.
El principal enemigo de nuestro vino es el oxígeno, responsable de la oxidación que altera sus aromas y sabores.
Conservar un vino abierto es posible, pero existen obviamente unos tiempos "límite" dentro de los cuales terminar los restos; esto se debe a que el proceso de oxidación y acetificación es imparable.
Nuestro objetivo será por tanto limitar el contacto con el oxígeno y los efectos de la oxidación.
Desmitifiquemos de inmediato: ¡la cucharilla introducida en el cuello de la botella prácticamente no sirve para nada!
Un buen sistema es adquirir un tapón de cierre hermético, fácil de conseguir y no muy costoso.

En ausencia de este utensilio, se recomienda adaptar el tapón retirado en el momento de la apertura; los de resina se adaptan bien, mientras que resulta más difícil con los de corcho.
Lo mejor en este ámbito sería hacerse con una bomba extractora
El único método eficaz es hacerse con una "bomba salvavinos" como esta:

Este utensilio tiene la función de aspirar todo el aire de la botella medio vacía, eliminando el oxígeno y limitando la oxidación y el consiguiente deterioro del vino restante; hay que tener en cuenta, sin embargo, que el efecto de vacío dura como máximo dos días.
Una vez accionada la bomba, se retira y queda únicamente el tapón universal incluido, que cerrará la botella por efecto depresivo.
Atención, sin embargo: si utilizáramos la aspiración para los vinos con burbujas, seguramente acabaríamos por "matarlos"; por eso el utensilio está dotado de un selector que también da la posibilidad de crear una "sobrepresión" dentro de la botella, haciendo que el dióxido de carbono, responsable de la efervescencia, permanezca en la botella.
Cada vino es diferente, por lo que os enumeramos algunos consejos específicos para el producto que deseáis conservar:
Vinos blancos
Los vinos blancos son muy delicados; deben conservarse en el frigorífico y como máximo durante 3 días, lejos de fuentes de calor y de otros olores presentes en el frigorífico. Lo ideal sería conservarlos en una vinoteca refrigerada.
Vinos tintos y de postre
Los tintos y de postre son más resistentes que los blancos; consérvense en un lugar oscuro y, si estamos en invierno, no es necesario el uso del frigorífico.
Para todas las tipologías siguen siendo válidos los consejos indicados al inicio del artículo.
¿No habéis conseguido conservar el vino? Pues entonces veamos cómo reciclar el vino sobrante





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