Guido Zampaglione es un personaje del panorama enológico que me despierta mucha curiosidad, desde la primera vez que bebí uno de sus vinos, y la cosa se agravó cuando leí su currículum.
Formación variada que comenzó con una licenciatura en economía en Nápoles y prosiguió con una especialización en Enología y Viticultura en Piacenza; un trotamundos nacido en Nápoles, que pasó por Piacenza y al final decidió echar raíces en el Piamonte, donde cultiva 17 hectáreas de viñedo y produce vinos que distinguirías entre cientos.
A primera vista parece una persona distante, pero en realidad es un hombre sencillo, humilde y accesible.
Ha orientado la filosofía de sus vinos hacia la maceración larga y sin filtrar, con un uso reducido del sulfuroso y sin "ayudarse" con levaduras no indígenas.
La larga maceración confiere a sus productos una mayor complejidad aromática y los hace poco aptos para quienes no están bien predispuestos hacia la diversidad.
El vino del que hablaremos hoy es Baccabianca, un Cortese vinificado en pureza; con frecuencia da lugar a vinos banales debido a los excesos en el rendimiento, razón por la que suele ser menospreciado; estoy seguro de que Guido habrá logrado, en cambio, un vino especial.
El terreno arenoso, la selección de las uvas, el bajo rendimiento, la larga maceración de aproximadamente 40-60 días sobre las pieles y el "no filtrado" lo convierten en lo que a continuación les describiremos.
Estamos bebiendo una añada 2007.
Un bello amarillo dorado con reflejos de variadas tonalidades; se nota la ausencia de filtrado, pero a pesar de ello aparece bastante límpido. Hay que tratarlo un poco como un tinto: denle tiempo para expresar sus aromas y sabrá corresponderos: laca de sellar inicial, avellana, caramelo, piel de naranja, heno.
Un vino cálido pero de buena acidez; en el paladar se contradice y se confirma de continuo: "tánico", ácido, sabroso.
No lo sirvan frío, trátenlo como un tinto.
Yo lo recomiendo con quesos curados, degustado a temperatura ambiente.
Agradezco a Guido por este vino; estoy convencido de que con su dedicación y el respeto por el producto, cualquier variedad, incluso la que a la mayoría le parece banal, puede encontrar múltiples expresiones de excelencia.
Les dejo con un pensamiento suyo: "Gracias a quienes aprecian la pura y simple autenticidad de productos fruto de la complejidad de la naturaleza, que el hombre intenta interpretar";
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