Probablemente si os dijera que pensarais en un tema relacionado con Paris Hilton, surgiría una larga lista de asuntos encabezada por el capítulo hot de la estrella.
Gossip, lujo, herencia, sexo, porno, escándalo, son solo algunas de las palabras inmediatamente asociadas a la famosa y sexy rubia.
Difícilmente, salvo los bien informados, pensaríais en el vino.
La bella Paris ha interactuado, sorpresa para muchos, con nuestro mundo y lo ha hecho, como siempre, levantando polémica y alimentando la ira de muchos.
Un empresario austriaco, Gunter Alois, en colaboración con la americana Rich Corporation la contrató como imagen de un Prosecco espumoso en latas de 200 centilitros, atrayendo la atención –nada tranquila– de los vénetos.
El Prosecco en lata, ya comercializado en algunas zonas de Europa, como Alemania, sería, según la Coldiretti, una operación de marketing destinada a explotar un vino famoso y típico, penalizando su calidad, sus características y el trabajo de los productores con tal de sorprender y vender.
El producto fue un fracaso y muchos sostienen que terminó por dañar también la imagen del Made in Italy construida durante años con tanto esfuerzo.
A sus anchas en esta situación, cómo no, los políticos, que esta vez al menos lograron proteger el territorio nacional; en particular Luca Zaia, de la Lega Nord –partido que basó su éxito en la capilaridad y la cercanía con el territorio–, quien consiguió en 2009 impulsar la lucha por el reconocimiento de la DOC y de las dos DOCG para las subzonas de "Conegliano Valdobbiadene" y "Colli Asolani", salvando así al Prosecco del ataque austro-estadounidense.
A raíz de esta decisión, Rich Prosecco cambió su nombre a Rich Secco, ¡como si todo lo demás no hubiera bastado ya para provocar hilaridad!
Más allá de la cuestión de la protección del Prosecco planteada por los productores, y de los expertos de todo tipo que pusieron el grito en el cielo, la Hilton también logró despertar el nerviosismo de los familiares de víctimas de accidentes de tráfico, quienes criticaron la elección de una imagen ya arrestada por conducir en estado de embriaguez.
¿La reacción de Paris? Demostrar que aguantaba bien el alcohol haciéndose fotografiar mientras estaba entretenida bebiendo vino en lata con una pajita.
Ciertamente la Hilton habrá sufrido a causa de tantos ataques, pero su relación con el vino no está hecha únicamente de polémicas; de hecho, parece que Paris tiene un vínculo muy especial –casi sexual– con un vino en particular.
Sí, habéis leído bien, y esta vez no existen vídeos secretos.
La heredera sostiene que para calmar sus ardores sexuales el remedio sería darse un baño en su jacuzzi, provisto por supuesto de cascadas artificiales y juegos de luces, repleto de Ornellaia del 1998.
Un verdadero desperdicio, aún más si se piensa en los resultados de tan peculiar "cura".





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