HISTORIAS DE VINO
  • 7 DE MAYO DE 2014
  • 4 min
  • 187 lecturas

Las palabras que no dirías - Concurso #StorieDiVino

La casa en pocos minutos se vació de amigos, poco importaba, lo que importaba era que entre ellos también estaba él. Pasaron pocos minutos antes de que el timbre de la puerta sonara. Era él, había olvidado su teléfono móvil. En ese momento sentí una s...

Antonietta

por Antonietta

Las palabras que no dirías - Concurso #StorieDiVino

La casa en pocos minutos se vació de amigos, poco importaba, lo que importaba era que entre ellos también estaba él.

Pasaron pocos minutos antes de que el timbre de la puerta sonara. Era él, había olvidado su teléfono móvil. En ese momento sentí una sensación que fotográficamente podría compararse con la cara de esos fanáticos acérrimos cuando marca su equipo del corazón, o incluso, peor aún, con la mirada de quien se encuentra entre sus manos el billete ganador de la lotería. Sí, exactamente entre la maravilla y el pánico de la incredulidad. En fin, con mi torpeza habitual lo dejaba allí, en el umbral de la puerta, unos minutos para volver en sí e invitarlo a entrar.

¿Había sido una excusa lo del teléfono móvil? ¿Quería encontrarse a solas conmigo? ¿O era uno de mis tantos cortometrajes?

El azar, el destino o quién sabe qué quiso que nos encontráramos solos, en esa casa semimueblada a la que me había mudado hacía poco; había tenido justo el tiempo de colocar pequeños souvenirs, casi todos relacionados con él. Esa sudadera en mi cama, la que había puesto sobre mis hombros ateridos, allí en el muelle de ese barco que nos llevaba a Corfú (las primeras vacaciones juntos), esa taza de leche comprada juntos en Gardaland, un collage fotográfico de todos los lugares visitados juntos, en fin, las pistas no faltaban.

En ese momento el bochorno era el dueño de la situación y yo estaba ya en estado de agitación, temiendo que él pudiera, precisamente en esa ocasión, unir las piezas de ese puzzle de un millón de piezas, justo cuando estaba todo menos que preparada (¿cuándo lo hubiera estado?).

Sin saber qué hacer, noté una botella de vino que me había regalado una querida pareja de amigos y, sin demasiadas dudas, agarro al vuelo dos copas de las cajas, las lavo y se las tiendo. Nos sentamos en el sofá. Él parecía tan concentrado en descorchar esa botella de Lacryma Christi rosso o quizás, al igual que yo, estaba demasiado avergonzado y buscaba desviar la atención hacia otro lado. Mientras la panza de las copas se colorea de ese rojo intenso, él me cuenta las distintas leyendas que se narran sobre ese vino, entre ellas la recogida sugestivamente por el gran poeta francés Alfred de Musset, que narra del ángel Lucifer, quien tras su expulsión del Paraíso había robado un pedazo para hacer en la tierra el Golfo de Nápoles. Jesús, al darse cuenta del robo, lloró a mares y precisamente de su llanto nació la vid del Vesuvio. Quedé fascinada por su relato o quizás simplemente perdida en esos ojos color avellana que, curiosamente, me dejaban sin palabras.

Difícil resistirse a una segunda ronda de ese tinto tan fresco y suave al paladar, aunque para una abstemia como yo fue realmente una osadía.

Empezaba a sentirme tan relajada y feliz, sentía caer todas esas vallas de bochorno que hasta ese momento habían estado bien firmes en mi vida, como si ese río de rojo vesuviano las hubiera derribado y arrancado de raíz. Él con un gesto algo torpe se acerca a mí, roza mi largo cabello negro y ahí no puedo contenerme al susurrarle que lo amaba desde siempre. Las miradas entre nosotros permitieron que nuestras almas se engancharan la una a la otra, tal como ocurrió con nuestros cuerpos esa noche.

Hay cosas que no dirías ni bajo tortura, hay pensamientos y secretos que no revelarías ni a un sacerdote en confesión y quizás quizás no te los repetirías ni a ti mismo más de una vez por temor a que algún pensamiento se convierta en palabra. Esa noche no fue así para nosotros, porque esta regla, para una persona enamorada o una abstemia en compañía de una buena copa de vino, evidentemente no aplica.

Añade Wine at Wine a tus fuentes de confianza para no perderte nada.

Añadir en Google
Compartir:

Valora este articulo

5/5 (1 voto)

¿Qué opinas?

Inicia sesion para dejar un comentario

COMINCIAMO UNA CONVERSAZIONE!

Hai una cantina, un wine bar, un'enoteca, organizzi eventi o lavori nel mondo del vino? Oppure sei un appassionato con una storia da raccontare? Contattaci e scopriamo come creare valore insieme.

Contattaci