Estamos en Abruzzo, en Villamagna (CH), a medio camino entre las montañas y el mar.
La bodega Cascina del Colle se levanta en el lugar donde fue hallado un colmillo de Mammut, famoso y poderoso animal prehistórico que da nombre al Montepulciano que estamos a punto de degustar.
La familia D'Onofrio trabaja en ecológico los quince hectáreas de viñedo; y, desde el de San Severino, a 215 metros sobre el nivel del mar, nacen las uvas que dan vida a este vino fuera de lo convencional.
Vino antiguo, fermenta y madura en acero, toda su fuerza la expresa en el color rojo rubí intenso, tinta densa que anticipa una nariz decididamente afrutada.
El paladar se ve invadido por aromas nítidos de mora, cereza y especias dulces, acompañado de una larguísima persistencia y una graduación alcohólica (15°) en perfecto equilibrio entre frescura y un cuerpo importante.
Cierra con notas achocolatadas que mitigan un tanino exuberante y extremo.
Toda la fuerza de este vino reside en su capacidad de expresar al máximo un territorio, sin adornos ni artificios, donde nada salvo la uva es el protagonista absoluto de esta pequeña obra maestra.
Déjense seducir por su fuerza arrolladora, por su equilibrio extremo, por su majestuosidad primordial.
Un vino que parece haber heredado del Mammut algo más que el nombre: ¡la potencia, la fuerza y la imponencia!
Maridaje perfecto con los platos típicos de la cocina abruzzese, entre ellos los gnocchi al sugo di papera, arrosticini di pecora y quesos curados.
Vino con una excelente relación Precio/Calidad.
Se puede encontrar (temo que por poco tiempo más) alrededor de 15/16 euros la botella.





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