Fruto de un cuidadoso y peculiar estudio sobre el potencial y las características de las zonas montañosas, el espumoso de los Nebrodi es ya una realidad. En estas áreas montañosas de Sicilia, el viñedo, utilizado principalmente para el autoconsumo, estaba presente en pequeñas parcelas incluso a cotas significativas (800-1000 metros sobre el nivel del mar).
Sin embargo, solo en 2010, en la empresa de los hermanos Borrello en Ucria (ME), el Irvo concibió un viñedo experimental a 1200 metros de altitud. Son numerosas las variedades blancas plantadas, predominantemente autóctonas como el Catarratto.
Una gran oportunidad para la Región de poder utilizar zonas montañosas no destinadas a otras actividades agrícolas, garantizando así una cierta productividad pero también y sobre todo protegiendo el suelo y el territorio.
Con el uso de técnicas de cultivo sostenibles, explica Antonio Sparacio del Irvo, se genera una barrera anti-erosión y se facilita la actividad de conservación del suelo.
Las ventajas no terminan aquí: si se sitúa en el margen de un bosque, el viñedo representa una barrera contra el riesgo de incendios y permite, entre otras cosas, un control indirecto y mayor del territorio, garantizado por la mayor mano de obra necesaria para el cultivo de la vid.
Se denomina ''Viticoltura Eroica''. No en vano, cultivar vid en estos entornos, además de conservar las tradiciones y la cultura locales, permite una mejora del paisaje y del equilibrio ambiental de la Región.





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