Probablemente pocos conocían hasta hace poco tiempo la Enoplastic y a su fundador Piero Macchi.
Estamos en Bodio Lomnago, pequeño pueblo a orillas del lago de Varese donde tiene su sede la Enoplastic; una empresa que produce tapones de plástico y cápsulas utilizadas principalmente para el vino y nacida de la pasión de Piero por el material plástico.
Hoy, sin embargo, no queremos hablar directamente de la empresa ni del mundo del vino; hoy queremos hablar de un gesto de Piero, un gran hombre.
Estamos acostumbrados a recibir de nuestras empresas la paga extra de navidad y un aguinaldo que, entre crisis real y crisis exagerada, se vuelve más escaso año tras año. Piero Macchi, sin embargo, tuvo una idea mejor.
Enfermo desde hacía tiempo, sabía que no lo lograría y, antes de dejar este mundo, el pasado junio a los 87 años, programó un "regalo" de Navidad para mantenerlo en secreto y hacerlo llegar a sus empleados: un sobre con dinero.
Un gesto de reconocimiento manifestado post mortem hacia quienes habían hecho grande la empresa y se aseguran de que siga funcionando. Piero lo había dejado por escrito en su testamento, este pensamiento para los empleados.
«Mi padre Piero Macchi –cuenta su hija Giovanna– dispuso un legado testamentario total de un millón y medio de euros. Actuó, como siempre, con plena autonomía en sus decisiones, con la colaboración de un notario de confianza y de un asesor laboral. Y de la manera que consideró más oportuna. Todo fue gestionado por su esposa Carla, mi madre, quien acompañó los sobres para cada empleado con una emotiva carta de agradecimiento».
Piero valoró personalmente las necesidades de los empleados: los más jóvenes fueron premiados con 2000 euros, los más mayores con hasta 10.000, y quienes tenían necesidades particulares incluso con cantidades más elevadas.
«Mi padre en vida hizo mucha beneficencia –observa nuevamente Giovanna– de manera reservada, donando sumas a entidades, hospitales y asociaciones. Puedo contar un episodio. Llevaba tiempo enfermo. En uno de sus últimos desplazamientos para recibir tratamiento en Varese se dio cuenta de que la ambulancia no estaba en buen estado. Cuando llegamos al hospital, les dijo a los voluntarios: "Si salgo de esta vez también, os compro la ambulancia nueva". Salió, porque era un hombre fuerte, y lo primero que hizo fue precisamente comprar la ambulancia nueva».
Hoy la empresa produce más de 2.500 millones de piezas al año, exporta a 86 países del mundo y tiene filiales en España, Nueva Zelanda, Australia y Estados Unidos.
Un gran personaje que nos ha dicho adiós a lo grande.
Adiós, Piero.





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