En poco más de trece años, los hermanos Cusumano se han impuesto en el panorama nacional e internacional como una de las bodegas sicilianas e italianas cada vez más importantes y capaces de desempeñar un papel protagonista. Y lo han logrado con constancia, persiguiendo una correcta planificación y una estrategia de expansión sabia y respetuosa con la calidad del fruto y la exaltación del terroir siciliano. De los terroir sicilianos. Pero vayamos por partes.
Fuimos a visitar Cusumano en la bodega de embotellado situada en las afueras de Partinico, a unos treinta kilómetros de Palermo. La bodega fue construida alrededor de la Torre San Carlo, edificio del siglo XIX que da nombre al paraje.
Nos recibe y guía Mayra Bina, encargada de la recepción y las visitas a la bodega. Una bodega, por cierto, modernísima y autónoma desde el punto de vista energético. La bodega está alimentada por una instalación de paneles solares fotovoltaicos.
Visitamos juntos la instalación de embotellado de vanguardia, donde se envasan los casi 3 millones de botellas producidas; la barricaia donde maduran muchos de los vinos procedentes de los distintos territorios sicilianos de producción.
Veamos cuáles. La Tenuta di Ficuzza, casi 200 hectáreas en el municipio de Piana degli Albanesi, a más de 700 metros sobre el nivel del mar con sugestivos viñedos rodeados de bosque. El territorio presenta grandes oscilaciones térmicas entre la noche y el día y entre el verano y el invierno, que permiten el desarrollo de los aromas y la gran finura en los vinos. La Tenuta di San Giacomo en Butera, 140 hectáreas caracterizadas por terrenos blancos, calcáreos y ricos en minerales. Dotado de gran luminosidad, es el terroir ideal para la producción de Nero d'Avola. La Tenuta di Presti a Pegni, 70 hectáreas situadas entre Alcamo y Monreale, con terrenos arcillosos que confieren gran complejidad a los vinos, que se distinguen por su marcado carácter mediterráneo. Por último, las 15 hectáreas situadas en Castiglione di Sicilia y en Verzella en el Etna, territorio ya conocido en el mundo por la capacidad de sus viñas para producir grandes vinos; vino que los Cusumano aún tienen pendiente de elaborar.
Pero el hilo conductor del gran trabajo realizado hasta ahora es la perseverancia con la que se ha perseguido la calidad en estos 13 años, partiendo de un rendimiento de solo 70 quintales por hectárea como umbral máximo de producción en los viñedos. Y como es sabido, cuanta menos uva por planta se produce, mayor es la calidad que luego encontramos en la copa de vino.
Catorce son las etiquetas producidas por Cusumano: Mayra nos guía en la degustación de una selección de nada menos que ocho muestras.
Cubìa 2011, Vino Bianco IGP, elaborado con uvas Insolia en pureza, 12,5° de alcohol (Tenuta di Ficuzza). Tras la maceración en frío, el vino reposa durante seis meses en barricas de 20 hectolitros sobre las lías. De un precioso color pajizo luminoso, el vino se caracteriza por la limpieza de sus notas florales. De marcada acidez pero equilibrada, es un vino sutil e intrigante.
Angimbé 2012, Vino Bianco IGT, Insolia 70%, Chardonnay 30%, 13,5° de alcohol (Tenuta di Ficuzza). Maceración en frío a 18-20° y posterior permanencia en acero sobre las lías finas durante 4 meses. De color entre pajizo y dorado, es un vino que se caracteriza por las notas frutales en nariz, en boca por la sensación fresco-salina, el calor y el cuerpo.
Jalé 2011, Vino Bianco IGP, de uvas Chardonnay en pureza, 14° de alcohol (Tenuta di Ficuzza). Las uvas se recogen manualmente, la maceración se realiza en frío y la conservación en barrique de roble durante seis meses. De un precioso color pajizo cargado, el vino huele a plátano y vainilla, hierbas mediterráneas con singulares notas de coco y cacao blanco. Gran estructura.
Ramusa 2012, Vino Rosato IGT, elaborado con uvas Pinot nero al 100%, 13° de alcohol (Tenuta di Ficuzza). Tras el despalillado, la maceración dura 24 horas en contacto con los hollejos, lo que otorga al vino esta preciosa coloración coral. En nariz es floral, con nítidos aromas de frambuesa. En boca es muy fresco pero de buena estructura. Afina durante seis meses sobre las lías.
Benuara 2012, Vino Rosso IGP, Nero d'Avola 70%, Syrah 30%, 14,5° de alcohol (Tenuta Presti a Pegni). Vendimia manual realizada en momentos distintos según la variedad (primero el Syrah). La fermentación tiene lugar a temperatura controlada a 26-28° con frecuentes remontados y bazuqueos, maloláctica en acero y posterior crianza en un 80% en acero y un 20% en barricas de 20 hectolitros. De un precioso rubí oscuro, el vino se caracteriza por notas frutales de cereza y mora, tonos especiados y un vibrante tanino en boca. Buena persistencia gustativo-olfativa.
Pinot nero 2009, Vino Rosso IGP, 13,5° de alcohol (Tenuta di Ficuzza). Fermenta durante 12 días, realiza la maloláctica en madera y luego afina en barrique francesas durante 8 meses. Viste rubí, en nariz notas florales y frutales con matices tostados y balsámicos. En boca el tanino está bien presente pero es sedoso y la longitud hace regresar las notas frutales. De larga perspectiva.
Sàgana 2009, Vino Rosso IGP, elaborado con uvas Nero d'Avola, 14° de alcohol (Tenuta di San Giacomo). La maceración tiene lugar a temperatura controlada a 28-30° durante unas dos semanas, la maloláctica en barricas de 20 hectolitros donde el vino reposa durante 12 meses adicionales. De un precioso rubí oscuro, el vino sorprende por su riqueza y concentración. Se caracteriza por aromas de frutos rojos y negros maduros, especias y hierbas aromáticas mediterráneas. También en este caso estamos ante un vino de gran estructura y elegancia.
Noà 2010, Vino Rosso IGP, Nero d'Avola 40%, Merlot 30%, Cabernet Sauvignon 30%, 14,5° de alcohol (Tenuta Presti a Pegni). La fermentación tiene lugar a temperatura controlada a 28-30° durante un par de semanas, la maloláctica en caratos de roble donde posteriormente el vino afina durante 12 meses. Rubí oscuro, el vino desprende aromas frutales, especiados pero también vegetales, cacao y regaliz en el larguísimo final. Impresiona por la enorme estructura, por el tanino y el alcohol que encuentran el justo equilibrio a pesar de la juventud de la muestra. Un vino capaz de atravesar el tiempo.
Agradecemos a la amable Mayra y nos marchamos satisfechos de una realidad que debería ser el emblema de la buena Sicilia. Excelente la calidad media de los vinos procedentes de terroir tan distintos.
Una jornada inolvidable





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