De colores intensos, aromas embriagadores y marcada mineralidad, los vinos blancos de los territorios volcánicos absorben todas las peculiaridades de esos suelos únicos, dando vinos irrepetibles.
En este artículo trataremos en particular de vinos Vesubianos que están cosechando el favor de los consumidores que con cada sorbo quedan extasiados.
El éxito de su sabor se debe al tipo de terroir rico en minerales, entre ellos el potasio que influye positivamente en el grado azucarado de la uva y el fósforo que otorga fineza al vino.
Sorprendentes y nunca predecibles, con una complejidad que no se detiene ciertamente en las clásicas sensaciones salinas, entre los vinos de esta zona merecen especial atención los producidos por pequeñas bodegas que gracias a su excelencia valorizan el territorio de origen.
Recorriendo la Strada del vino del Vesuvio, se llega a Pollena Trocchia, municipio en la provincia de Nápoles que alberga la bodega vitivinícola Monte Somma Vesuvio.
El complejo del Monte Somma, parte integrante del Vesuvio, presenta un terroir único compuesto por lava y arena; terrenos sueltos y pulverulentos que se formaron con la solidificación de la lava, que con el paso de los años fue estratificándose.
El sol besa intensamente estas tierras que disfrutan de un microclima envidiable ideal para el Catalanesca, importado por Alfonso D'Aragona a mediados del 1400.
Entonces como hoy, esta variedad de uva blanca hace suyo este territorio captando toda la complejidad y mineralidad que explotan vivamente en la copa.
Monte Somma Vesuvio, bodega que se alza en las laderas del Monte Somma, produce interesantes vinos blancos de uvas Catalanesca clasificados IGP. Son vinos capaces de hacer viajar mentalmente al catador por esos sugestivos territorios volcánicos solo con oler sus intensos aromas. Un verdadero descubrimiento para quienes los degustan por primera vez.
Mi cata parte a la conquista de esta variedad autóctona capaz de afrontar también la crianza en barrique, característica que no es propia de todas las variedades blancas. Catalanesca 100% también para la versión passito, un auténtico vino de meditación... tres productos con personalidad y evoluciones diferentes aunque originados de la misma variedad.
Català catalanesca IGP del monte somma 2012
Catalanesca en pureza.
Reposa en acero durante tres meses y completa la crianza en botella.
Examen visual: El color es amarillo dorado con reflejos aún verdosos
Examen olfativo: En nariz, fruta de pulpa blanca acompañada de un agradable floral dulce. Mineralidad viva que recuerda casi a la piedra lávica.
Examen gustativo: En boca resulta salino y persistente en sus notas vegetales.
Català IGP catalanesca del monte somma Linea Silver 2012
Catalanesca en pureza.
Subrayo el hecho de que esta variedad afronta con excelentes resultados también la crianza en barrique, dándonos un vino muy longevo. En este caso reposa doce meses en madera para luego pasar a botella otros dos meses.
Examen visual: Ya desde la primera mirada el color resulta amarillo dorado.
Examen olfativo: Inmediatamente en nariz se perciben notas de tostado con un fondo casi ahumado, que no dominan sin embargo los aromas de fruta madura. Aparece como en todos los vinos una agradable mineralidad.
Examen gustativo: En boca la salinidad y el cuerpo nos guían hacia una persistencia almendrada.
Torre merlata Catalanesca IGP del monte somma
Catalanesca en pureza, que se presta también en la versión passito; el proceso de pasificación natural tiene lugar en la torre merlata de propiedad de la bodega.
Reposa doce meses en barrique y dos meses en botella.
Examen visual: Amarillo ambarino que mantiene intactos reflejos aún dorados.
Examen olfativo: En nariz revela notas no demasiado dulces ni sobremaduradas, manteniéndose en delicados toques de miel de acacia que van de la mano con un sabroso caramelo de cebada. Notas muy intensas que sin embargo no logran opacar este timbre mineral recurrente.
Examen gustativo: En boca nos regala sensaciones suaves y agradables que se prolongan en persistencia.
Catalanesca, Catalana o Uva Catalana. Montesomma ha encontrado la manera de obtener tres productos absolutamente imprescindibles, unos blancos con el sol dentro.





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