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Cantina Antinori, los aristócratas del vino

La familia Antinori pertenece por derecho a la aristocracia del vino mundial. El Marqués Piero Antinori y sus hijas Albiera, Alessia y Allegra representan la vigésimo sexta generación de una empresa familiar. Desde 1385 ha sabido ...

Pasquale Testardi

Post by Pasquale Testardi
Sumiller y Catador

Cantina Antinori, los aristócratas del vino

La familia Antinori pertenece por derecho a la aristocracia del vino mundial.
El Marqués Piero Antinori y sus hijas Albiera, Alessia y Allegra representan la vigésimo sexta generación de una empresa familiar. Desde 1385 ha sabido fusionar el apego a las tradiciones de un territorio con las dimensiones de una grandísima realidad vitivinícola, capaz de producir 20 millones de botellas en 1700 hectáreas de viñedo en los cuatro rincones del planeta.

El coraje del Tignanello
El coraje de las grandes decisiones permitió a Piero Antinori, en los años setenta, en un período donde en la escena mundial solo dominaban los vinos franceses, crear el Tignanello.
Es decir, un grandísimo vino, inspirado en Francia, fruto de decisiones innovadoras en el viñedo, donde se empieza a hablar de rendimiento por planta, de control de las temperaturas de fermentación y del uso para la crianza del vino en barriques de roble francés de 225 litros.
El Tignanello cobra vida en el corazón del Chianti Classico cerca de Florencia, elaborado con Sangiovese y una parte de Cabernet Sauvignon, relanzando lo que se considera el renacimiento del vino italiano.
El Tignanello abrirá el camino a esos vinos toscanos fuera de los reglamentos, que los americanos bautizarán como Super Tuscans.

Solaia: reconocimiento de la excelencia
Renacimiento que alcanza su máximo esplendor cuando Antinori produce el Solaia, Cabernet Sauvignon, Franc y Sangiovese que en 1997 es elegido por WineSpectator el mejor vino del mundo.

De Umbría a Francia
Los intereses de la familia Antinori llegan hasta Umbría, atraídos por una histórica empresa de orígenes antiquísimos, que se pierden en la Edad Media:
Castello della Sala en Ficulle, en la provincia de Terni.
Se alza sobre una meseta de toba del Appennino Umbro, a tan solo 18 kilómetros de Orvieto. Un territorio muy particular donde dominan uvas blancas tradicionales, entre ellas el Grechetto, e internacionales, entre las que destaca el Sauvignon, el Chardonnay y el Riesling.
De estas uvas nace un vino dulce que nos devuelve al amor de Piero Antinori por Francia: el Muffato della Sala.

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Pasquale Testardi
Pasquale Testardi

Sumiller y Catador

Sumiller y experto en vinos italianos con larga experiencia en el mundo de la enogastronomía. Apasionado investigador de los mejores terroirs italianos, con especial atención a los vinos del centro-sur.